domingo, 13 de marzo de 2011

LAS HEREJÍAS EN EL BIZANCIO ANTIGUO

Herejías en el Imperio Bizantino temprano: las políticas imperiales y de la conquista árabe del
Medio Oriente

Nos llega hoy a este Blog noticia de una publicación referente a la Historia de Bizancio. Se trata de un interesante artículo de la Revista Collectanea Christiana Orientalia y cuyo autor es el estudioso jordano Rashad Khouri.




KHOURI ODETALLAH, Rashad (Universidad de Yarmuk, Irbid, Jordania)
Collectanea Christiana Orientalia 4 (2007)

Resumen
En vísperas de la conquista árabe, las provincias orientales del Imperio Bizantino se vieron gravemente afectadas por numerosas herejías que fueron consideradas por algunos estudiosos modernos como encubiertos movimientos nacionalistas expresados por la población local contra la autoridad central de Constantinopla.
En este artículo se ofrecen nuevas evidencias para demostrar que los movimientos heréticos no contribuyeron decisivamente a la posterior conquista musulmana del Oriente Bizantino. Esta conquista se debió, fundamentalmente, a varios factores militares y sociales, no imputables al efecto de las herejías cristianas dentro de la población.




Para profundizar más en el tema propuesto por Rashad Khouri vamos a incluir una descripción de las dos herejías más importantes que afectaron al Imperio Bizantino: los Pauliciani y los Bogomili.

Los Pauliciani aparecen por primera vez a mediados del siglo VII en Armenia. El nombre de la secta deriva de Paulo el Armenio que guiaba el movimiento desde el 688-718, sin ser su fundador. Es más un movimiento bizantino que armenio, extendido entre la población rural del este del Imperio. Sólo podemos reconstruir su doctrina a través de tradiciones del IX, según las cuales los Pauliciani enseñaban un dualismo radical con dos fuerzas iguales: un dios malvado creador del mundo visible, material y un Dios bueno creador del mundo invisible, celeste. Estas dos fuerzas combaten sin fin. Partiendo de esta visión condenaron el poder político y social del estado bizantino, considerado obra del dios malvado. Esta manera de pensar explica también las acciones militares de esta secta contra el estado bizantino.
De manera particular luchaban contra la iglesia bizantina, según ellos obra de las fuerzas del mal, rechazaron los sacramentos, los días festivos y los ayunos, detestando de modo particular la veneración de la cruz y de las imágenes. Con el culto rechazan también al clero, completamente inútil para una vida religiosa.
De manera positiva su religiosidad estaba determinada por su concepción cristológica. Para ellos Cristo es un ser bueno enviado por el Dios bueno con el fin de enseñar la verdad escondida del Dios bueno. Esta enseñanza será competencia de los discípulos de aquella doctrina, los Pauliciani. Según ellos Encarnación y Pasión de Cristo son interpretaciones erróneas del Evangelio. En el centro de su interés está el estudio del Evangelio.
Su culto era muy simple: oración, lectura del Evangelio y su interpretación. No sabemos en qué medida dependen de la Gnosis tardo antigua o del Maniqueismo. Fenómenos similares no tienen por qué depender el uno del otro, pueden ser incluso análogos.
Los Paulicianos encontraron partidarios sobre todo en la época Iconoclasta, aunque no compartían las posiciones de los que rechazaban las imágenes. En la lucha bizantina contra los Paulicianos el poder estatal bizantino, desde mediados del siglo VIII, tomó medidas radicales, una especie de policía ética, transfirió a gran parte de los Paulicianos a los Balcanes ya que se habían convertido en aliados de los árabes contra los bizantinos.
La historia de los Paulicianos termina en el IX, siendo su centro los Balcanes.





Sus herederos serán los Bogomili. El sacerdote búlgaro Kosma escribe hacia el 970 un tratado contra la herejía de los Bogomili, derivando su nombre de un sacerdote búlgaro herético llamado Bogomil (=.uno que ama a Dios.), el cual desde mediados del X iba de pueblo en pueblo predicando su mensaje.
Bulgaria estaba cristianizada desde el bautismo del príncipe Boris (865). La Iglesia Búlgara era una metrópoli dependiente de Bizancio. Las tensiones entre el rico alto clero búlgaro y la pobreza de los simples sacerdotes favoreció la difusión de ideas críticas en relación con la Iglesia. Los Bogomili, que nacen a partir de este movimiento de descontento, sostenían un dualismo moderado. Afirmaban que Dios ha creado el Universo con sus cuatro elementos (fuego, aire, agua y tierra) y ha erigido su Reino de siete cielos. Uno de los ángeles Satanás, se había revelado contra Dios siendo exiliado en la tierra, siendo el creador del mundo terrestre. En la creación de los seres vivientes Satanás rechazó incluir en los cuerpos materiales a los ángeles, de modo que el dualismo entre bien y mal se encuentra en el propio hombre. Cristo es un mensajero de Dios para informar a los hombres de su real condición. Cristo no consigue vencer a Satanás, el cual tiene el dominio sobre la tierra hasta el juicio final.
Los predicadores bogomiles no quieren por tanto enseñar doctrinas abstractas, sino que extraen las consecuencias. Toda la Iglesia oficial es para ellos obra de Satanás, la vida de los clérigos demuestra que siguen a Satanás, no son santos, puros y pobres sino borrachos, avaros, lujuriosos, litigantes. El culto de la Iglesia es inútil, los sacramentos no valen nada, las reliquias son sólo huesos. Es particularmente rechazable para los bogomiles la cruz. De la Biblia sólo aceptan partes del Nuevo Trestamento, sobre todo el Evangelio de San Juan. El Antiguo Testamento es para ellos obra de Satanás.
No se limitaban a atacar la Iglesia sino que consideraban en general el poder y la riqueza como obra y seducción de Satanás. Los que detentaban el poder (reyes, príncipes, alto clero), todos eran considerados servidores del diablo.

Entre los Bogomili existían dos grupos. El centro lo constituyen los predicadores perfectos o simplemente cristianos, y el segundo grupo son los fieles, la gran masa de los seguidores. Las fuentes ortodoxas hablan de un tercer grupo formado por los simpatizantes.
A finales del XI aparecen también en Constantinopla donde son procesados. Su organización se consolida en diversas iglesias como Macedonia, Tracia, Asia Menor, Servia y Bosnia. Desde el XIII se aprecia un decaimiento del bogomilismo comenzando en Constantinopla.
Muy interesante es el desarrollo del movimiento en Bosnia en una zona de frontera entre la Iglesia Bizantina y la Latina en la que las estructuras de ambas iglesias no estaban muy desarrolladas. En este lugar entrarán en el XII los bogomili difundiéndose su doctrina sin obstáculos, sobre todo entre los campesinos en zonas aisladas. En Bosnia central la mayoría de la población rural se adhiere a este movimiento. La Iglesia Ortodoxa se limitó al sur y sudeste del país, mientras que la Latina intentó entrar desde las ciudades marítimas del Adriático y de Croacia sin grandes resultados. Los príncipes de Bosnia favorecieron el Bogomilismo ya que garantizaba mejor la independencia del país frente a Hungría y a Venecia. De este modo se formó una Iglesia Bosniaco-Bogomila con una estructura jerárquica cuyos centros eran las comunidades de los perfectos comparables a los monjes. Al conquistar Bosnia los turcos en 1463 y en 1482 Herzegovina, gran parte de la población se convirtió al Islam y entre ellos todos los Bogomili.

 


 
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